El Club Takeda abrió sus puertas oficialmente en 1967 en la calle Monte Gamonal de Oviedo, fundado originalmente por el maestro japonés Masurao Takeda. Su nacimiento se debió en gran parte al impulso de figuras locales, quien ayudó a gestionar la llegada del maestro nipón a la capital asturiana. En aquella España de finales de los sesenta, las artes marciales orientales eran disciplinas casi exóticas, por lo que la apertura de este gimnasio supuso una auténtica revolución en la sociedad ovetense de la época.

El Takeda no solo se convirtió en el epicentro del judo asturiano, sino que también ostenta el honor de haber sido el primer club en introducir el karate en Asturias. En una época en la que el cine de acción oriental comenzaba a causar furor, el tatami del Takeda se llenaron rápidamente de jóvenes ansiosos por aprender disciplinas de combate. Además, el club solía enviar a los primeros alumnos de judo a probar el karate, algo que les resultaba cómico y extenuante al tener que repetir cientos de golpes en posiciones estáticas. Con el tiempo, el club llegó a formar a miles de judokas en Asturias.

La llegada de una leyenda: Shu Taira

Es imposible hablar de la historia del Club Takeda sin mencionar al maestro Shu Taira. Nacido en Asahikawa (Japón) en 1942 e hijo de un sacerdote budista, Taira era un prometedor judoca y actor en su país.

El destino de Taira cambió para siempre en noviembre de 1967. Tras una etapa en París y posteriormente en Madrid, el maestro Masurao Takeda le propuso viajar a Oviedo. Taira llegó al Principado en tren con una maleta, apenas unas palabras de español y la idea inicial de quedarse solo un año para dar clases.

Su llegada causó una enorme expectación en una Asturias donde encontrarse con un ciudadano de origen japonés era algo sumamente insólito; el maestro recordaba con humor cómo la gente se paraba a mirarlo por la calle Uría con una mezcla de curiosidad y asombro. Lo que iba a ser una estancia temporal para impartir clases y exhibiciones se convirtió en el viaje de su vida: se asentó en la capital asturiana, formó una familia y asumió la dirección técnica del Club Takeda, convirtiéndose en el alma máter indiscutible de la institución.

Un legado que sigue vivo

Hoy en día, el Club Takeda continúa plenamente activo en sus instalaciones de la calle Fuente del Prado en Oviedo. Se ha transformado en un club familiar donde conviven la práctica del judo infantil (inculcando valores de respeto y superación desde edades muy tempranas) con el entrenamiento de veteranos, la competición en edad escolar y la alta competición de kata.

A lo largo de su trayectoria —cuyo cincuentenario se celebró por todo lo alto en 2017 con una emotiva gala en el Auditorio Príncipe Felipe que reunió a varias generaciones de deportistas—, el Club Takeda de Oviedo no solo ha sido un lugar de iniciación, sino una de las canteras de competición más respetadas de Asturias. Sus éxitos deportivos abarcan desde los primeros campeonatos individuales en los años setenta hasta triunfos nacionales en la exigente disciplina de shiai (combate) en edad escolar y el kata.